sábado, 9 de mayo de 2026

Informe completo de monitoreo preventivo a Comisarías de Anta a las organizaciones de derechos humanos de Salta

El noreste del Departamento de Anta tiene economía agroindustrial, concentración de tierra y pobreza estructural. Sus comisarías alojan jóvenes sin trabajo, peones rurales y migrantes internos: los que menos pueden defenderse.

Lo que visitamos el 28 de abril no es un problema policial. Es un sistema roto de punta a punta:

— La policía custodia presos porque las cárceles no tienen cupo. — Los defensores oficiales no aparecen. Sus representados no saben cuándo salen. — El Estado no manda comida. Las familias viajan kilómetros para alimentar a sus seres queridos. — Hay personas dos años en celdas sin luz. Con lesiones sin tratar. Sin información sobre su causa.

Cada eslabón falla. Y cuando todo falla junto, hay tortura, hay abandono, hay impunidad.

El problema no es Anta. Es el sistema de justicia penal de la provincia.

 

ASOCIACIÓN MIGUEL RAGONE POR LA VERDAD, LA MEMORIA Y LA JUSTICIA

 

Paisaje de la región norte-este en ANTA. Región de la visita a Comisarías.

 

INFORME TÉCNICO DE MONITOREO PREVENTIVO

Presentado ante las Organizaciones de Derechos Humanos de Salta

Región noreste del Departamento de Anta

Supervisión preventiva del 28 de abril de 2026

 

 

Dirigido a:

Organizaciones de derechos humanos de la Provincia de Salta

Elaborado por:

Asociación Miguel Ragone por la Verdad, la Memoria y la Justicia

Fecha:

Mayo de 2026

Supervisión realizada:

28 de abril de 2026 — Dependencias policiales de la región noreste del Departamento de Anta

Organismos visitados:

Tres dependencias policiales de la zona: una comisaría de localidad intermedia, la comisaría cabecera de la región y una subcomisaría rural

Equipo actuante:

Comisionados del Comité Provincial para la Prevención de la Tortura (CPTS), acompañados por el Presidente de la Asociación en carácter de representante de las organizaciones de derechos humanos ante el Consejo Consultivo del CPTS (CCCPTS)

Marco normativo:

Ley Provincial 8024 · OPCAT · Habeas Corpus Colectivo CPTS / Corte de Justicia de Salta · Amicus Curiae Asociación Miguel Ragone

Nota sobre identidades:

Todos los testimonios de personas privadas de libertad, del personal policial y de funcionarios han sido anonimizados para proteger la integridad física e institucional de los involucrados

 

Contenidos:

I. PRESENTACIÓN: POR QUÉ ESTE INFORME ES UN DOCUMENTO DE DERECHOS HUMANOS

II. EL CONTEXTO: ANTA COMO TERRITORIO DE CONTRASTES

III. METODOLOGÍA Y ALCANCE DE LA SUPERVISIÓN

IV. HALLAZGOS POR DEPENDENCIA

4.1. Primera dependencia: la resistencia burocrática como primer obstáculo

4.2. Segunda dependencia: cooperación institucional y el mapa de la indefensión

4.3. Tercera dependencia: encierro absoluto, violencia documentada y el cuerpo que habla

V. ANÁLISIS TRANSVERSAL: TRES DEPENDENCIAS, UN SISTEMA

5.1. El deterioro de la identidad: lo que el encierro produce

5.2. La policía: actor disfuncional en un rol que no le corresponde

5.3. El Ministerio Público de la Defensa: la urgencia que no admite demora

5.4. La memoria histórica como herramienta de lectura

VI. MARCO JURÍDICO: LA CONEXIÓN CON EL HABEAS CORPUS Y EL AMICUS CURIAE

 

 

 

 

Vista promedio de las estrucutras edilicias de las comisarías de detención en la región. 

I. PRESENTACIÓN: POR QUÉ ESTE INFORME ES UN DOCUMENTO DE DERECHOS HUMANOS

La Asociación Miguel Ragone por la Verdad, la Memoria y la Justicia presenta a las organizaciones de derechos humanos de la Provincia de Salta el informe técnico elaborado a partir de las visitas de supervisión preventiva realizadas el 28 de abril de 2026 a tres dependencias policiales de la región noreste del Departamento de Anta. La iniciativa responde al mandato de la Ley Provincial 8024 y del Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura de Naciones Unidas (OPCAT), instrumentos que habilitan al Comité Provincial para la Prevención de la Tortura (CPTS) a realizar inspecciones periódicas y no anticipadas en todos los lugares de privación de libertad de la provincia.

Esta Asociación acompañó las visitas a través de su Presidente, en su carácter de representante de las organizaciones de derechos humanos ante el Consejo Consultivo del CPTS (CCCPTS). Este documento sintetiza las observaciones recogidas en esas tres inspecciones y las eleva a las organizaciones con un propósito doble: informar sobre la situación concreta que encontramos, y abrir el debate sobre las estrategias comunes que el movimiento de derechos humanos de Salta puede desplegar en respuesta.

Este informe es un documento de derechos humanos en el sentido más preciso del término, no solo porque documenta violaciones: porque sostiene que las violaciones que describe tienen historia, tienen contexto, y que ese contexto es el de una sociedad que ha aprendido —dolorosamente— que el Estado puede convertirse en el principal agresor de sus propios ciudadanos. Las organizaciones de derechos humanos de Salta nacieron de esa experiencia. Y es desde esa experiencia acumulada que este informe debe ser leído.

El hilo histórico que conecta pasado y presente

La memoria de lo ocurrido en esta provincia durante la última dictadura cívico-militar no es un ejercicio de conmemoración: es una herramienta política activa. Las organizaciones que trabajamos en derechos humanos sabemos que los mecanismos de la violencia estatal no desaparecen con los cambios de régimen: se transforman, se desplazan, adoptan nuevas formas institucionales. El monitoreo preventivo de los lugares de detención es, en ese sentido, la versión contemporánea de una práctica que nuestras organizaciones aprendieron a construir como respuesta a la impunidad. Visitar, documentar, denunciar: las mismas herramientas, los mismos principios, nuevas urgencias.

 

II. EL CONTEXTO: ANTA COMO TERRITORIO DE CONTRASTES

El Departamento de Anta concentra una de las economías agropecuarias más importantes de la Provincia de Salta. La concentración de la tierra y de la riqueza que caracteriza a esa economía coexiste con altos índices de pobreza estructural, con una red débil de servicios públicos y con una presencia del Estado que, en sus funciones de garantía, es manifiestamente insuficiente. Esta descripción no es nueva para las organizaciones de derechos humanos: es la geografía social del poder que conocemos bien.

Lo que las visitas de supervisión encontraron en Anta es la expresión, en el sistema de justicia penal, de esa estructura de poder. Las personas que son privadas de su libertad en el Departamento son, en su gran mayoría, jóvenes sin trabajo, trabajadores rurales sin red de contactos y migrantes internos que llegaron buscando empleo en la economía agraria regional. Son las personas con menos recursos para defenderse de un sistema que, en teoría, debería proteger sus derechos con la misma energía con que protege los de cualquier otro ciudadano. Lo que encontramos indica que no lo hace.

El encuadre de este informe parte de una premisa que las organizaciones de derechos humanos sostenemos con convicción: la calidad democrática de una sociedad no se mide solamente por sus instituciones formales. Se mide también por el nivel de derechos que garantiza a sus miembros más vulnerables. En ese sentido, lo que ocurre en las comisarías de Anta con las personas privadas de libertad es un indicador de la calidad democrática de la provincia, y como tal debe ser leído y denunciado.

III. METODOLOGÍA Y ALCANCE DE LA SUPERVISIÓN

Las visitas fueron realizadas según el protocolo de actuación del CPTS, que comprende tres momentos secuenciales: el ingreso institucional y la formalización de la visita ante el personal a cargo de la dependencia; el relevamiento habitacional y documental del espacio físico; y las entrevistas individuales y confidenciales con las personas privadas de libertad. El equipo se dividió para optimizar el tiempo disponible, con comisionados dedicados al relevamiento técnico y otros a las entrevistas con los detenidos.

La jornada cubrió tres dependencias en la región noreste del Departamento: una comisaría de localidad intermedia visitada en las primeras horas de la mañana; la comisaría cabecera de la región, visitada hacia la media mañana; y una subcomisaría rural, visitada al mediodía. Una cuarta dependencia fue visitada ese mismo día por una célula del CPTS, pero sin la presencia del representante de las organizaciones de derechos humanos ante el CCCPTS, por lo que queda fuera del alcance de este informe.

Todos los testimonios de personas privadas de libertad y de personal policial han sido anonimizados. Las citas textuales que aparecen en este documento identifican únicamente la dependencia de origen. Esta decisión responde a la necesidad de proteger la integridad física de los entrevistados y de garantizar que la información pueda circular sin riesgo de represalias.


 

IV. HALLAZGOS POR DEPENDENCIA

Información oficial obligatoria desplegada al ingreso de las comisarías.


4.1. Primera dependencia: la resistencia burocrática como primer obstáculo

El ingreso

La llegada del Comité a la primera dependencia fue recibida con una resistencia inicial que el equipo de supervisión conoce bien: el personal policial intentó subordinar la Ley 8024 a la cadena de mando interna y a la exigencia de una autorización judicial previa. El personal de guardia pretendió contactar a un juez de garantías local antes de permitir el acceso. Los comisionados neutralizaron ese intento explicando que el CPTS es un organismo independiente del Poder Judicial y del Ministerio de Seguridad, y que cualquier demora en el acceso constituye una obstaculización legal a sus funciones. La jefa de la dependencia, ausente físicamente, operó por teléfono como un eje de autoridad que bloqueaba la capacidad de decisión del personal subalterno.

La estrategia empleada por el equipo fue la que el OPCAT y la práctica del monitoreo preventivo recomiendan: pedagogía institucional en lugar de confrontación. Los comisionados identificaron ante los propios agentes las fallas del sistema que los sobreexige, desplazaron la responsabilidad hacia la estructura estatal que no provee ni formación ni recursos para la custodia penitenciaria, y posicionaron al CPTS como un actor que puede presionar por mejoras en las condiciones de trabajo de la propia fuerza. El resultado fue una colaboración técnica que, sin ese encuadre, hubiera tardado mucho más en lograrse.

Las condiciones físicas y la autogestión de la supervivencia

La dependencia presentaba un colapso de su sistema cloacal que el propio personal policial había intentado mitigar construyendo artesanalmente un pozo de drenaje, ante la falta de respuesta del Ministerio de Seguridad a sus pedidos formales de refacción. El olor afectaba tanto a los detenidos como a los propios agentes. El Ministerio no envía alimentos ni provee fondos para adquirirlos. El personal policial realiza colectas de su propio bolsillo y gestiona raciones en la escuela local.

Un detalle de notable carga simbólica fue relevado durante la inspección: el confort mínimo de las celdas —un termotanque, un televisor— había sido aportado por los propios detenidos o por internos anteriores. El Estado no provee ninguno de esos elementos. Esta autogestión de la supervivencia no es resiliencia que deba celebrarse: es la evidencia material de un abandono institucional que el Habeas Corpus Colectivo del CPTS denomina, con precisión jurídica, la consolidación de un sistema penitenciario ad hoc carente de gobernanza.

Habeas Corpus Colectivo — Conexión directa

El Habeas Corpus interpuesto por el CPTS ante la Corte de Justicia de Salta denuncia expresamente que la delegación de la alimentación en las familias de los detenidos y en el personal policial constituye una grave violación al deber estatal de garantía. Los hechos constatados en esta dependencia validan esa denuncia: el Estado no solo delega en las familias, sino también en el personal de guardia y en la institución educativa local. La obligación estatal se fragmenta hasta hacerse invisible como tal.

 

La privacidad denegada: el sistema que se protege a sí mismo

El personal de guardia se negó a que los comisionados cerraran la puerta de la celda durante las entrevistas con los detenidos, argumentando razones de seguridad. Los comisionados respondieron con precisión técnica: están formados para evaluar riesgos y habitualmente realizan entrevistas en pabellones con más de cien personas sin presencia policial directa. La negativa no prosperó como impedimento absoluto, pero marcó la tensión entre el derecho a la confidencialidad que garantiza el OPCAT y la lógica de control físico que orienta la actuación policial.

Las organizaciones de derechos humanos deben leer esta situación en su dimensión estructural: la institución que custodia detenidos tiene un interés directo en controlar la información que esos detenidos pueden transmitir a los organismos de supervisión. La denegación de privacidad no es solo un problema protocolar; es una forma de obstaculizar el escrutinio externo que hace posible la impunidad. El sistema se protege a sí mismo negando las condiciones que harían posible su supervisión efectiva. Lo hemos visto antes, en contextos más oscuros.

El testimonio central: violencia, coerción y el cuerpo como evidencia

El testimonio más relevante de esta dependencia fue el de un joven detenido trasladado desde otra comisaría de la zona. Su relato documenta tres capas de violencia institucional que se superponen y se refuerzan mutuamente.

La primera capa es la violencia en el momento de la aprehensión: el detenido relató haber sido presionado para confesar durante su detención, sin que le fueran informados sus derechos ni el motivo concreto de la acusación. La coerción para la confesión no es solo una violación procesal; es un acto que destruye la agencia subjetiva del detenido en el momento más vulnerable de su trayectoria institucional.

 

"No hacían protocolo. Solo mencionaron una acusación que después no quisieron recibir como denuncia mía."

— Detenido en la primera dependencia visitada

 

La segunda capa es la violencia por delegación en el sistema de detención: el detenido describió haber recibido una golpiza por parte de otros internos en otra comisaría de la zona, la misma noche de su detención. El ataque no fue espontáneo: los agresores parecían saber el motivo de su causa y lo esperaban preparados. La policía no intervino. La sospecha del detenido —que el propio personal filtró la información para instigar la violencia— es, si se confirma, un acto de tortura por delegación: el Estado que no golpea directamente, sino que organiza las condiciones para que otros lo hagan.

 

"Parece que nos estaban esperando. Los policías miraban y pateaban también. Tuve que cubrirme."

— Detenido en la primera dependencia visitada

 

La tercera capa es la connivencia médica: tras las agresiones, el detenido fue revisado en un hospital local con presencia policial constante, lo que impidió que denunciara libremente el origen de sus lesiones. El sistema médico no registró lo que el sistema policial produjo. El cuerpo del detenido lleva inscripta esa historia, pero los documentos médicos no la dicen.

4.2. Segunda dependencia: cooperación institucional y el mapa de la indefensión

Un contraste que requiere dos lecturas

La segunda dependencia visitada presentó un clima inicial marcadamente diferente. La autoridad a cargo facilitó el acceso del equipo, ofreció el espacio de su oficina para las entrevistas privadas y ordenó la provisión inmediata de los recursos necesarios para el relevamiento. Este contraste con la resistencia de la primera dependencia no fue fortuito: respondió, en parte, al capital de relaciones construido por la Asociación durante años de trabajo de formación en derechos humanos dentro de las instituciones de seguridad.

Esta situación merece ser analizada con honestidad por las organizaciones. El vínculo previo entre el representante de la Asociación y la autoridad policial facilitó un acceso cualitativamente mejor: las entrevistas fueron más profundas, la información más completa, la cooperación más genuina. Pero ese mismo capital relacional plantea una pregunta que el movimiento de derechos humanos debe poder sostener: ¿el acceso se obtuvo a costo de la distancia crítica que el monitoreo independiente requiere? La tensión entre la eficacia del acceso y la independencia del escrutinio no tiene resolución fácil. Nominarla es el primer paso para gestionarla institucionalmente.

Las condiciones de la segunda dependencia

La dependencia alojaba al menos tres personas detenidas al momento de la visita, incluyendo una persona de mediana edad con un tiempo prolongado de alojamiento que el Habeas Corpus denomina el patrón del sistema penitenciario ad hoc: personas con condena o con prisión preventiva extendida que permanecen en comisarías porque el sistema penitenciario formal no tiene cupos disponibles para recibirlas. Un brote de enfermedad respiratoria afectaba a casi todos los internos al momento de la visita, sin que existiera protocolo de atención sanitaria activo.

Las voces de los detenidos: el tiempo suspendido y la defensa ausente

Los testimonios recogidos en esta dependencia documentan con precisión el funcionamiento de una defensa técnica que ha abandonado a sus representados en los momentos más críticos de sus trayectorias judiciales.

Un detenido que cumple condena por delitos de robo y violencia de género desde noviembre del año anterior estimaba, al momento de la entrevista, que le restaba aproximadamente un mes de detención. Sin embargo, no sabía con certeza su fecha de libertad porque su defensor oficial no había tramitado el cómputo de pena. Esta incertidumbre radical sobre el propio futuro merece ser nombrada con precisión conceptual: es una forma de violencia sobre el tiempo subjetivo. El encierro es tolerable —en el sentido de que el sujeto puede organizarse psíquicamente— cuando tiene un horizonte conocido. Sin ese horizonte, el tiempo carcelario se convierte en una suspensión indefinida que destruye la capacidad de proyección y, con ella, la identidad futura del sujeto.

 

"Solo lo vi una vez, cuando me dieron los papeles de la condena. Después hablé con las secretarias. Estoy pidiendo el cómputo de pena y no pasa nada. No sé cuándo salgo."

— Detenido en la segunda dependencia visitada

 

 

"Me dijeron que si me declaraba culpable me bajaban la pena. Y así fue. Pero después de eso nunca más apareció."

— Detenido en la segunda dependencia visitada, sobre su defensor oficial

 

Otro detenido de esta dependencia presentaba una lesión física grave en una extremidad que, según el análisis de los comisionados, reunía los requisitos para la concesión de una prisión domiciliaria. Su defensor oficial le había prometido tramitarla. No lo había hecho. El detenido permanecía en la celda de la comisaría, privado de los beneficios que le corresponderían en una unidad penitenciaria adecuada —actividades, conducta, salidas programadas— y privado también de la posibilidad de recibir tratamiento médico apropiado para su lesión. La inacción del defensor no solo le sustrae un derecho procesal: le quita salud. Lo condena a un encierro más profundo que el que el juez dispuso.

 

"La domiciliaria todavía no se activa. Me dijeron que la iban a tramitar. Llevo meses esperando."

— Detenido en la segunda dependencia visitada

 

4.3. Tercera dependencia: encierro absoluto, violencia documentada y el cuerpo que habla

Las condiciones más graves de la jornada

La tercera dependencia visitada presentó las condiciones más graves de la jornada. Las personas alojadas permanecían las 24 horas del día en celdas sin luz natural, sin acceso a patio o ventilación exterior, sobre colchones en el suelo. El mobiliario básico —mesas y bancos— había sido retirado por disposición de la autoridad policial a cargo como medida disciplinaria informal, sin orden judicial ni fundamento documentado, obligando a los detenidos a comer también en el suelo. La prohibición del cigarrillo había sido impuesta unilateralmente por la misma autoridad. La alimentación dependía exclusivamente de la familia de uno de los detenidos, quien recorría doce kilómetros diarios en moto para llevar comida que compartía con quienes no tenían esa red de apoyo.

Al menos una persona alojada en esta dependencia llevaba casi dos años en ese espacio. Dos años en una celda diseñada para la detención de horas, sin luz, sin actividades, sin información actualizada sobre su situación procesal, sin asistencia letrada efectiva. La figura del Habeas Corpus Colectivo que describe el sistema penitenciario ad hoc no es una metáfora jurídica: tiene cara, tiene historia, tiene dos años de encierro en un lugar donde nadie debería estar más de unos días.

Reglas Mandela — Violación sistemática

Las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos (Reglas Nelson Mandela, reglas 10 a 15) establecen estándares básicos de habitabilidad, luz natural, ventilación y mobiliario que en esta dependencia son sistemáticamente incumplidos. El retiro de mesas y bancos por orden unilateral de la autoridad policial configura, en los términos del derecho internacional, un trato degradante que no requiere demostrar intención de torturar: basta con constatar su efecto sobre la dignidad de las personas.

 

El testimonio central: violencia de Estado sobre el cuerpo

El testimonio más grave recogido durante toda la jornada provino de un joven detenido en esta dependencia desde noviembre del año anterior. Su relato documenta, con una coherencia y un nivel de detalle que los comisionados calificaron de creíble, actos de violencia física cometidos por personal policial desde el momento de su aprehensión.

El joven describió una técnica de sometimiento por ahogamiento: los efectivos, aprovechando que tenía el cabello largo, lo sujetaban del pelo para impedirle respirar, colocándole la cabeza contra una esquina y ejerciendo tracción forzada que le cortaba el aire. Describió también cómo fue golpeado por un oficial vestido de civil que lo increpó verbalmente antes de que llegaran refuerzos, y cómo la violencia continuó durante el traslado y al ingresar a la dependencia.

 

"Me ahorcaban con el pelo y no me dejaban respirar. Me ponían la cabeza en una esquina y me tironeaban de tal forma que no podía respirar."

— Detenido en la tercera dependencia visitada

 

Como consecuencia de esas agresiones, el detenido presenta una lesión permanente en un dedo de la mano que describe como endurecido o quebrado. Fue trasladado a un hospital local tras los golpes, pero la atención fue mínima: sin diagnóstico radiológico, sin antiinflamatorios, sin registro adecuado de las lesiones. Atribuyó esa negligencia a la connivencia del personal médico con la institución policial. Durante los primeros días de su detención fue trasladado de manera intermitente entre dependencias sin orden judicial ni de fiscalía, y en ningún momento la policía le informó sus derechos ni el motivo concreto de su aprehensión.

Las organizaciones de derechos humanos de Salta reconocen en este patrón —violencia física, silencio médico, traslados sin orden judicial, negación de derechos desde el primer momento— una lógica que no es nueva. Es la lógica de la impunidad institucional que aprendimos a identificar y a denunciar en los peores años de la historia de esta provincia. Sus formas actuales no son idénticas a las de entonces: son más fragmentadas, más opacas, más difíciles de probar. Pero la estructura es reconocible.

Calificación jurídica preliminar

Los hechos relatados por este detenido reúnen los elementos constitutivos de tortura física conforme al artículo 1° de la Convención contra la Tortura (ONU) y al artículo 144 ter del Código Penal argentino: dolor o sufrimiento grave, infligido intencionalmente por funcionarios públicos, con propósito de castigo o intimidación. La omisión de atención médica adecuada configura, adicionalmente, tortura por negligencia en los términos del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. El régimen impuesto por la autoridad policial —retiro de mobiliario, encierro de 24 horas— constituye trato degradante en los términos de las Reglas Mandela.

 


 

V. ANÁLISIS TRANSVERSAL: TRES DEPENDENCIAS, UN SISTEMA

5.1. El deterioro de la identidad: lo que el encierro produce

Las organizaciones de derechos humanos han aprendido, con décadas de trabajo, que la violencia del Estado sobre sus ciudadanos no se limita al daño físico. La violencia más profunda y más durable es la que opera sobre la identidad: la que destruye la autopercepción del sujeto como alguien con derechos, como alguien cuya voz importa, como alguien capaz de resistir institucionalmente.

Lo que el encierro en comisarías produce, en las condiciones descritas, es precisamente ese proceso de desubjetivación. El detenido que no sabe cuándo termina su condena ha perdido el control sobre su propia temporalidad. El detenido que come en el suelo porque la autoridad policial retiró las mesas ha sido reducido, por un acto unilateral y no judicial, a una condición que la ley prohíbe. El detenido que confiesa bajo coerción y luego ve cómo sus escritos al juez no reciben respuesta ha aprendido que su agencia en el sistema jurídico es nula. Estas experiencias no son percibidas como episodios aislados: se integran en una narrativa coherente y devastadora sobre el valor que el Estado le asigna a su existencia.

La contradicción con el mandato constitucional de resocialización es insalvable en estas condiciones. No se puede resocializar a alguien a quien previamente se le ha arrebatado la identidad y la dignidad. No se puede construir ciudadanía desde un espacio donde el Estado comunica, a través de cada gesto institucional, que esa persona no merece el trato que la ley promete. El encierro en comisarías, en las condiciones observadas, no resocializa: produce exactamente lo que dice querer reparar.

5.2. La policía: actor disfuncional en un rol que no le corresponde

Este informe no es una denuncia contra la institución policial como colectivo. Es una constatación de que el Estado provincial ha delegado en la Policía de Salta una función —la custodia penitenciaria— para la que no la formó, no la equipó y para la que no le provee recursos. El personal policial de bajo rango que alimenta a los detenidos con colectas propias, que construye pozos cloacales artesanales y que custodiar personas durante meses en condiciones que él mismo reconoce como inadecuadas, no es el responsable del sistema: es también una de sus víctimas.

Esta distinción es necesaria para la política, pero no puede convertirse en una excusa para ignorar que, en el contexto de esa disfunción estructural y de ausencia de controles efectivos, se producen también desviaciones individuales del uso de la fuerza que tienen consecuencias graves sobre personas concretas. La violencia documentada en los testimonios recogidos durante la jornada tiene autores, no solo contextos. Las organizaciones de derechos humanos de Salta conocemos bien esa doble dimensión —estructura e individualidad— y no podemos renunciar a ninguna de las dos cuando construimos nuestro análisis.

 

"Nosotros no tendríamos que tener detenidos. Ese es el trabajo de una alcaidía."

— Efectivo policial de bajo rango, primera dependencia visitada

 

5.3. El Ministerio Público de la Defensa: la urgencia que no admite demora

Si las organizaciones de derechos humanos de Salta deben extraer una conclusión de acción inmediata de este informe, es esta: la vulneración más grave y más inmediatamente corregible que encontramos en el Departamento de Anta no es la precariedad edilicia de las comisarías. Es el abandono de la defensa técnica por parte del Ministerio Público de la Defensa.

En las tres dependencias visitadas, los detenidos entrevistados señalaron al mismo funcionario de la defensa oficial como su representante. Ninguno ha tenido contacto regular con este profesional. Ninguno tiene gestionado su cómputo de pena. La prisión domiciliaria que correspondería a un detenido con lesión física grave ha sido prometida y no tramitada. Los escritos al juzgado no reciben comprobante de recepción. La defensa pública en el Departamento de Anta opera, en los hechos, como una promesa formal sin correlato real.

Esta situación no puede leerse exclusivamente como negligencia individual. Debe leerse en el contexto estructural que las organizaciones de derechos humanos conocemos: en los territorios con mayor distancia de los centros de poder, mayor concentración económica y menor presencia de la sociedad civil organizada, la debilidad de las instituciones de garantía tiende a ser estructural y no accidental. La defensa pública que no funciona en Anta no es una excepción del sistema: es la expresión, en el sistema de justicia, del mismo orden que distribuye el acceso a los derechos de manera profundamente desigual.

La paradoja más urgente: cuando más se lo necesita, menos está

El Ministerio Público de la Defensa fue creado para asistir a quienes no pueden pagar una defensa privada. En las zonas del interior provincial con mayor concentración de poder y menor acceso a recursos, esa función debería ser más intensa. Lo que encontramos en Anta indica exactamente lo contrario: la lejanía del centro de poder se traduce en mayor abandono de las garantías más básicas. Sin supervisión, sin rendición de cuentas y sin presión institucional sostenida, el defensor que no viaja no tiene consecuencias. Sus representados sí las tienen. Y las pagan con el cuerpo y con el tiempo.

 

A diferencia de las reformas de infraestructura que exigen presupuesto y tiempo, la corrección de la inacción del Ministerio Público de la Defensa puede producirse de manera inmediata mediante directivas institucionales, mecanismos de supervisión interna y, si corresponde, acciones disciplinarias. No se necesita construir nada. Se necesita que los defensores cumplan la función para la que el Estado los designó y remunera.

5.4. La memoria histórica como herramienta de lectura

Las organizaciones de derechos humanos de Salta hemos construido nuestra identidad política sobre la práctica de la memoria: la convicción de que recordar lo que ocurrió no es un ejercicio nostálgico, sino una herramienta para entender lo que ocurre. Desde esa perspectiva, lo que este informe documenta en las comisarías de Anta merece ser leído en relación con la historia que nuestras organizaciones llevan décadas construyendo.

No estamos diciendo que lo que ocurre hoy en las comisarías de Anta sea equivalente a lo que ocurrió en los centros clandestinos de detención durante la última dictadura. La comparación sería tan inexacta como políticamente irresponsable. Lo que estamos diciendo es que los mecanismos de la violencia estatal —la opacidad institucional, la connivencia entre agentes del sistema, el silencio médico, la negación de los derechos desde el primer momento de la detención, la impunidad que garantiza la distancia y la ausencia de testigos— no desaparecen con los cambios de régimen. Se transforman. Y el trabajo de las organizaciones de derechos humanos es reconocerlos cuando se presentan bajo nuevas formas institucionales, nombrarlos con precisión y construir las herramientas para enfrentarlos.

El monitoreo preventivo de los lugares de detención es, en ese sentido, una práctica de memoria activa. Cada visita del CPTS a una comisaría de Anta es la afirmación, renovada y concreta, de que el Estado no puede actuar sobre los cuerpos de sus ciudadanos sin testigos, sin registro, sin consecuencias. Es la versión contemporánea de lo que nuestras organizaciones aprendieron a hacer cuando los desaparecidos tenían nombres que el Estado negaba. Hoy esos nombres están en las planillas de los comisionados. Eso también es memoria.

VI. MARCO JURÍDICO: LA CONEXIÓN CON EL HABEAS CORPUS Y EL AMICUS CURIAE

Los hallazgos de la jornada de supervisión en Anta validan empíricamente las denuncias presentadas por el CPTS ante la Corte de Justicia de Salta mediante el Habeas Corpus Colectivo, e iluminan con evidencia concreta los argumentos jurídicos que la Asociación Miguel Ragone articuló en su Amicus Curiae.

 

Derecho vulnerado

Evidencia recogida en Anta

Prohibición de tortura y tratos crueles (Art. 5 CADH; Art. 18 CN; Art. 144 ter CP)

Ahogamiento por tironeo de cabello y golpiza documentada (tercera dependencia). Golpiza con presunta connivencia policial en dependencia de la zona. Lesiones permanentes sin tratamiento adecuado. Retiro de mobiliario como trato degradante.

Condiciones dignas de detención (Reglas Mandela 10–15)

Ausencia de luz natural, ventilación y patio en la tercera dependencia. Encierro permanente de 24 horas. Colchones en el piso. Colapso cloacal en la primera dependencia.

Derecho a la salud y alimentación (Art. 25 DUDH; Art. 12 PIDESC)

Ausencia de raciones estatales en las tres dependencias. Brote de enfermedad respiratoria sin atención en la segunda dependencia. Lesión permanente sin diagnóstico ni tratamiento específico.

Derecho a la defensa y debido proceso (Art. 8 CADH; Art. 18 CN)

Inacción sistemática del defensor oficial en las tres dependencias. Detenidos sin cómputo de pena ni tramitación de beneficios. Traslados sin orden judicial. Coerción para confesión. Comunicación judicial sin acuse de recibo.

Prohibición de detención arbitraria prolongada en sede policial

Al menos dos personas con tiempo prolongado de alojamiento en dependencias de tránsito. Sistema de comisaría-penitenciaría de facto denunciado en el Habeas Corpus.

Privacidad en el monitoreo (OPCAT, Art. 20)

Negativa a cerrar la puerta durante entrevistas en la primera dependencia. Revisiones médicas con presencia policial constante en las tres localidades.

 


 

VII. PROPUESTAS DE ACCIÓN CONJUNTA PARA LAS ORGANIZACIONES

La Asociación Miguel Ragone presenta este informe a las organizaciones de derechos humanos de Salta con la convicción de que la información, por sí sola, no produce cambios. Lo que produce cambios es la acción colectiva, articulada y sostenida de las organizaciones que tienen la legitimidad, la experiencia y la voluntad política para interpelar al Estado provincial en nombre de quienes no pueden hacerlo por sí mismos.

A continuación, se proponen líneas de acción organizadas por urgencia temporal y por actor institucional destinatario. (De carácter reservado para circulación interna en las organizaciones).

 

VIII. CONSIDERACIONES FINALES

Las comisarías de Anta que visitamos el 28 de abril de 2026 no son excepciones en el mapa del sistema de detención de la provincia. Son expresiones concentradas y geográficamente alejadas de un problema que el Habeas Corpus Colectivo del CPTS ha llevado ante la Corte de Justicia con el peso de toda la evidencia acumulada. Lo que encontramos allí confirma esa denuncia con la especificidad que solo el contacto directo con las personas y los espacios puede proporcionar.

Hay personas que comen en el suelo porque la autoridad policial decidió retirar las mesas. Hay personas que no saben cuándo termina su condena porque su defensor no tramita el cómputo de pena. Hay personas que llevan dos años en una celda sin luz natural. Hay cuerpos que llevan inscripta, en lesiones sin tratar, la historia de lo que el Estado les hizo en el momento de mayor vulnerabilidad. Estas no son abstracciones: son personas, con historias, con familias, con derechos.

Las organizaciones de derechos humanos de Salta hemos aprendido, al precio más alto imaginable, que el silencio del Estado sobre lo que le hace a sus ciudadanos no es neutro: es cómplice. Hemos aprendido también que la respuesta al silencio es la presencia, el registro, la denuncia y la acción colectiva. Eso es lo que este informe propone: que lo que encontramos en Anta no quede en los archivos de una sola organización, sino que se convierta en la base de una acción conjunta que haga más difícil que esas personas sigan siendo invisibles.

La Asociación Miguel Ragone invita a las organizaciones a leer este informe, a debatir sus conclusiones y a construir juntas las estrategias que la situación exige. Estamos disponibles para ampliar cualquier aspecto de la información aquí presentada.

 

 

Asociación Miguel Ragone por la Verdad, la Memoria y la Justicia

Consejo Consultivo del Comité Provincial para la Prevención de la Tortura

Salta, mayo de 2026


Plenario de Presentación informe de Visita a Comisarias de ANTA a Organizaciones de DDHH Salta

El sábado 9 de mayo, referentes de organizaciones de derechos humanos de Salta se reunieron para analizar una situación que pocos conocen y muchos prefieren ignorar: el desmantelamiento silencioso del sistema que controla lo que ocurre dentro de las comisarías de la provincia. La visita al departamento de Anta dejó un cuadro alarmante: detenidos sin defensor, jóvenes con adicciones sin atención, denuncias de golpizas policiales y mujeres trasladadas a cientos de kilómetros de sus familias por no existir lugares adecuados de detención en la zona. Al mismo tiempo, el gobierno provincial impulsa una reforma legal que vacía de independencia al organismo encargado de observar todo esto.

Frente al silencio del Estado, las organizaciones acordaron estrategias de denuncia, acciones judiciales y creaciones institucionales que mantenga el tema de la tortura como agenda pública permanente. Porque lo que no se nombra, se naturaliza.


Conocer el Informe completo de monitoreo preventivo
a Comisarías de Anta a las organizaciones de derechos humanos de Salta.

 

INFORME DE PLENARIO

Presentación de la Asociación Ragone ante las Organizaciones de Derechos Humanos de Salta

Visita de Monitoreo a las Comisarías del Departamento de Anta — CPTS

Bar Alta Región, Salta Capital  |  Sábado 9 de mayo de 2026  |  Sesión matutina


Contenidos:

CAPÍTULO I — EL PLENARIO: CONTEXTO, PARTICIPANTES Y ANÁLISIS INSTITUCIONAL

1. Objetivo del Informe y Encuadre de la Reunión

2. Participantes Presentes en el Bar Alta Región

3. La Alocución de Fernando Pequeño: Diagnóstico de la Debacle

3.1 La Ruptura del Encuadre Institucional del Comité

4. Marco Teórico Referencial: La Institucionalidad en Crisis

4.1 Psicología Institucional (José Bleger): La Institución de Fachada

4.2 Análisis Institucional (Lidia Fernández): Lo Instituido versus Lo Instituyente

4.3 Psicosociología (Gregorio Kaminsky): Los Dispositivos de Enunciación Silenciados

5. Las Proposiciones de Fernando Pequeño

5.1 La Crónica de la Desidia en Anta: el "No-Estado" y la Indiferencia Social

5.2 La Estrategia de Visita y Monitoreo Territorial en Anta

5.3 Apertura con el Órgano Nacional de Salud Mental y la Destrucción Subjetiva

5.4 El Caso Cuellar y la Violencia Policial en Joaquín V. González

6. La Propuesta Central: El Consejo de Notables como Dispositivo de Ruptura

7. Las Reacciones de los Interlocutores

8. Mérito en el Contexto Actual: La Resistencia al Retroceso

9. Los Debates Finales: "Superstición Democrática" y la Cuestión de Género

9.1 La "Superstición Democrática" y la Continuidad del Plan Represivo

9.2 La Cuestión de Género: Detención, Desarraigo y Ausencia del Estado

CAPÍTULO II — LAS POSICIONES DIVERGENTES, LA RELACIÓN CON EL ESTADO Y LA AGENDA DE COMPROMISOS

10. El Eje del Debate: ¿Resistencia o Validación del Fraude?

11. Las Cuatro Posiciones ante el Estado Provincial

11.1 La Ruptura Total (Daniel Tort — Liga Argentina de Derechos Humanos)

11.2 La Resistencia Anárquica e Instituyente (Fernando Pequeño — Asociación Ragone)

11.3 El Voluntariado No Servil y la Judicialización (Nenina Lescano — Familiares y Ragone)

11.4 La Gestión de la Asfixia Presupuestaria (Cristina Cobos — Excomisionada)

12. Síntesis de la Divergencia Estratégica

13. La Agenda de Compromisos Emergentes del Plenario

14. Reflexión Final: El Campo de los Derechos Humanos en Tiempos de Retroceso

 

 



1. Objetivo del Informe y Encuadre de la Reunión

El presente informe recoge, sistematiza y analiza los contenidos del plenario convocado por la Asociación Ragone el sábado 9 de mayo de 2026 en el bar Alta Región de la ciudad de Salta, durante la sesión de la mañana. El encuentro reunió a referentes de organizaciones de derechos humanos con las cuales la Asociación Ragone mantiene vínculos institucionales activos, en un momento de particular gravedad para el sistema de prevención de la tortura en la provincia.

El propósito central de la reunión fue doble: por un lado, presentar los hallazgos de la visita de monitoreo efectuada el 30 de abril de 2026 a las comisarías del departamento de Anta —Pizarro, Apolinario Sarabia y Joaquín V. González— bajo el amparo del Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT), con la presencia del comisionado nacional Rodrigo Solá; y por otro lado, generar acuerdos estratégicos entre las organizaciones presentes para llevar mociones al Consejo Consultivo del Comité Provincial de Prevención de la Tortura de Salta (CPTS), órgano considerado vital para sostener la institucionalidad amenazada en el actual contexto de "debacle" del sistema.

Este informe se organiza en dos capítulos de igual jerarquía. El primero reconstruye la alocución de Fernando Pequeño, el análisis teórico de la ruptura institucional, las propuestas estratégicas presentadas y las reacciones de los interlocutores, concluyendo con los debates finales sobre la coyuntura política. El segundo capítulo profundiza en las posiciones divergentes sobre la relación con el Estado, articula la agenda de compromisos emergente e interpreta el alcance político del debate.

2. Participantes Presentes en el Bar Alta Región

El espacio físico del bar Alta Región funcionó como sede informal pero deliberadamente elegida, reforzando el espíritu identitario de la militancia territorial salteña. Los asistentes identificados son:

      Fernando Pequeño — Moderador del encuentro y referente de la Asociación Ragone, organización representante de los organismos de derechos humanos en el seno del Consejo Consultivo del Comité Provincial.

      Blanca Nenina Lescano — Referente de la Agrupación de Familiares de Desaparecidos y miembro de la Comisión Directiva de la Asociación Ragone.

      Daniel Tort — Referente de la Liga Argentina de Derechos Humanos, quien adoptó la posición más confrontativa del debate.

      Claudia Ferreyra — Periodista local de Joaquín V. González y miembro de la Red Contra la Violencia Institucional, corresponsal de la región de Anta.

      Cristina Cobos — Excomisionada del Comité Provincial con cinco años de gestión, quien aportó perspectiva histórica sobre la obstrucción presupuestaria sistemática.

      Verónica Huber — Asesora legal de la instancia.

      Fernanda Vargas — Abogada participante.

 

3. La Alocución de Fernando Pequeño: Diagnóstico de la Debacle

Fernando Pequeño inauguró la sesión con una intervención que combinó el relato directo de la visita al interior con un análisis político de la situación del sistema de prevención de la tortura en la provincia y en el país. Su exposición fue a la vez descriptiva y prescriptiva: narró lo que vio, lo que detectó como tendencia estructural y lo que propone como respuesta.

Pequeño contextualizó la visita señalando que todos los mecanismos de prevención de la tortura —tanto el nacional como los provinciales— están atravesando un proceso de desintegración y embate estatal. Describió el momento como de "debacle", subrayando que no es una crisis aislada sino el resultado de una política deliberada de vaciamiento y desarticulación de los organismos de control. En ese marco, el valor de la reunión radicó, según su lectura, en construir acuerdos colectivos para llevar al Consejo Consultivo mociones que permitan apuntalar al CPTS antes de que el proyecto de reforma legislativa en curso lo transforme en un organismo de fachada sin autonomía real.

La decisión de enmarcar la visita a Anta bajo la figura del Comité Nacional respondió a una estrategia deliberada: los jefes policiales regionales y los jueces de garantías del interior tienden a no distinguir entre técnicos y autoridades políticas, pero la presencia de un comisionado nacional genera una presión institucional que facilita el acceso y dificulta la obstrucción. Pese a ello, el equipo encontró resistencia inicial al ingreso en comisarías.

3.1 La Ruptura del Encuadre Institucional del Comité

El núcleo central del diagnóstico de Pequeño giró en torno a la pérdida de la autarquía institucional del Comité Provincial. Señaló con precisión que existe un proyecto legislativo en curso que busca degradar el mecanismo mediante dos modificaciones estructurales: la eliminación de las incompatibilidades de los cargos, para que los representantes de las cámaras legislativas puedan integrar el Comité sin dedicación exclusiva, convirtiéndolo en un espacio donde "los muchachos de diputados y senadores vayan a jugar" sin compromiso real; y la supresión de los sueldos de los comisionados —con excepción del secretario ejecutivo—, lo que generará un desequilibrio administrativo grave y dejará la presidencia del organismo a merced de la discrecionalidad del Poder Ejecutivo.

Esta ruptura del encuadre institucional no es meramente técnica: implica la transformación de un organismo diseñado para controlar el poder estatal en un apéndice funcional de ese mismo poder. La autarquía, en el sistema de prevención de la tortura, no es un privilegio burocrático sino una condición existencial: sin ella, el Comité no puede cumplir su mandato de observación independiente.

4. Marco Teórico Referencial: La Institucionalidad en Crisis

Los debates del plenario, aunque articulados en el lenguaje de la militancia y la jerga cotidiana salteña, pueden ser analizados desde tres corrientes teóricas de la escuela argentina de análisis institucional:

4.1 Psicología Institucional (José Bleger): La Institución de Fachada

En el marco conceptual de Bleger, el Comité Provincial atraviesa una ruptura del encuadre institucional que lo convierte en lo que podría denominarse una "institución de fachada". El paso de una estructura autárquica a una dependiente, sin recursos propios y vaciada de dedicación exclusiva, no solo afecta el funcionamiento operativo del organismo: genera una ansiedad paranoide en los sujetos que intentan ejercer el control desde adentro, quienes se sienten traicionados, ignorados y manipulados por el poder político que debería sostenerlos. Las expresiones recogidas en el plenario —"forreados", "ninguneados"— son indicadores directos de ese estado subjetivo institucional.

4.2 Análisis Institucional (Lidia Fernández): Lo Instituido versus Lo Instituyente

La tensión central del debate puede leerse en clave de Lidia Fernández como un choque entre lo instituido —el proyecto de ley del gobierno de Sáenz que elimina incompatibilidades y sueldos para degradar el mecanismo— y lo instituyente —las propuestas emergentes del plenario, especialmente la del "Consejo de Notables" y la movilización territorial en Anta—. En este cuadro, el "fantasma" de la dictadura aparece recurrentemente como anclaje histórico desde el que las organizaciones comprenden la represión actual, aunque con una diferencia crucial señalada por los propios participantes: hoy la violencia estatal opera bajo lo que Daniel Tort denominó una "superstición democrática", es decir, bajo formas legales que mimetizan la continuidad del plan represivo.

4.3 Psicosociología (Gregorio Kaminsky): Los Dispositivos de Enunciación Silenciados

Desde la perspectiva de Kaminsky, el Comité Nacional y el Provincial funcionan como dispositivos de enunciación que el Estado intenta silenciar mediante una estrategia de bombardeo comunicacional y administrativo. Las "voces" de las madres de los detenidos en Anta y los relatos directos de tortura y malos tratos recogidos en la visita constituyen los transversales de poder que buscan perforar el blindaje institucional de la policía y el poder judicial local. La propuesta del Consejo de Notables puede leerse, en este marco, como un intento de crear un nuevo dispositivo de enunciación que no dependa de la institucionalidad estatal para tener voz pública.



5. Las Proposiciones de Fernando Pequeño

Tras el diagnóstico general, Pequeño desarrolló una serie de proposiciones estratégicas concretas, cada una articulada sobre los hallazgos de la visita a Anta y sobre el análisis de la crisis institucional del Comité.

5.1 La Crónica de la Desidia en Anta: el "No-Estado" y la Indiferencia Social

Pequeño describió una situación de abandono estructural en las comisarías visitadas —Pizarro, Apolinario Sarabia y Joaquín V. González— que el documento sistematiza bajo la figura del "No-Estado". Dos hallazgos críticos emergieron de la visita:

      La ausencia casi total del Ministerio Público de la Defensa: un solo defensor oficial cubre a más de cien personas detenidas, resultando en una desprotección fáctica donde los presos ni siquiera conocen a sus defensores y padecen lesiones graves —dedos rotos, infecciones— sin asistencia legal.

      La indiferencia ciudadana: a través de grupos focales realizados en la zona, Pequeño detectó un discurso social dominante que puede resumirse en la expresión "que se caguen", donde el ciudadano medio rechaza que el Estado destine recursos a los detenidos antes de resolver sus propios problemas cotidianos.

Esta indiferencia social no es un dato menor: constituye el suelo cultural sobre el que se sostiene la impunidad de la violencia institucional en el interior de la provincia, y es uno de los desafíos más difíciles de revertir para los organismos de derechos humanos.

5.2 La Estrategia de Visita y Monitoreo Territorial en Anta

La primera proposición estratégica de Pequeño consistió en sistematizar y sostener la práctica del monitoreo territorial como herramienta de visibilización, aprovechando la articulación con el CNPT. La estrategia política de la visita del 30 de abril combinó tres elementos:

      El uso de la autoridad nacional del CNPT para presionar a jefes policiales y jueces de garantías que de otro modo obstruirían el acceso.

      El diagnóstico de lo que denominó una "cultura feudal" en el interior, caracterizada por una estructura estatal frágil y un monopolio de facto del poder policial sin contrapesos judiciales ni defensivos.

      La visibilidad como herramienta política central: interpelar públicamente a los funcionarios judiciales y legislativos locales a través del Consejo Consultivo, obligándolos a dar explicaciones sobre la desidia y el maltrato.

 

5.3 Apertura con el Órgano Nacional de Salud Mental y la Destrucción Subjetiva

Una proposición central de la presentación fue la necesidad de ampliar el enfoque del monitoreo más allá de las condiciones materiales de detención —hacinamiento, humedad, falta de ventilación— para incluir la dimensión de la salud mental y la destrucción de la subjetividad de los detenidos. Pequeño mencionó la existencia de un informe previo de la Asociación Ragone sobre condiciones de encierro y salud mental en Joaquín V. González, que constató la ausencia total del Estado en la atención de las adicciones. (Ver en “La mirada de los "Psicólogos de Anta" a cerca de la atención de la Salud Mental en la región sur este del departamento”, en línea en https://asociacionmiguelragonesaludmental.blogspot.com/2024/02/la-mirada-de-los-psicologos-de-anta.html )

Dado que la provincia de Salta aún no ha creado el órgano de revisión local exigido por la Ley Nacional de Salud Mental, propuso recurrir directamente al Órgano de Revisión Nacional. El objetivo es que dicho organismo envíe un informe técnico al Comité Provincial que sirva como evidencia para ser presentada ante la Corte de Justicia en el marco del Hábeas Corpus colectivo vigente. El foco específico es visibilizar que la mayoría de los detenidos son jóvenes con graves problemas de consumo de pasta base, quienes sufren un deterioro biológico y psicológico acelerado por falta de tratamiento y por la violencia del entorno carcelario.

5.4 El Caso Cuellar y la Violencia Policial en Joaquín V. González

La corresponsal local Claudia Ferreyra introdujo en el debate un caso que ilustra con dramatismo la realidad de la violencia institucional en la región: el de un hombre de apellido Cuellar, quien habría sido golpeado por policías durante su detención para obligarlo a confesar. Según el testimonio de su hermana, el propio Cuellar alcanzó a comunicarle que los efectivos lo habían golpeado esa noche. Ferreyra describió la violencia policial e institucional como "lo cotidiano" en esa zona, señalando que no hay nadie que los observe ni los controle. Este caso funcionó en el debate como evidencia concreta de la urgencia de los mecanismos de monitoreo y de la gravedad de su vaciamiento.

6. La Propuesta Central: El Consejo de Notables como Dispositivo de Ruptura

La proposición más innovadora y estratégicamente ambiciosa de la presentación de Fernando Pequeño fue la creación de un "Consejo de Notables". Esta propuesta surgió como respuesta directa al escenario de desguace del Comité Provincial y se articuló sobre tres pilares:

      Fundamentación: Pequeño propuso adoptar una postura "medio anárquica y desobediente de las propias instituciones" para utilizar la fuerza de la legitimidad social en favor de los derechos humanos. La referencia explícita fue el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales), que cuenta con un consejo de figuras académicas y sociales que sesiona mensualmente.

      Independencia del financiamiento estatal: la clave del consejo es que sus integrantes actuarían sin depender de la "guita" estatal, lo que les permitiría enunciar lo que es necesario sin el temor a la asfixia presupuestaria que paraliza a los organismos formales.

      Objetivo político: instalar el tema de la tortura y la degradación subjetiva como agenda permanente en los medios de comunicación, generando un "quilombo" mensual que el poder político no pueda ignorar, contrarestando así la estrategia oficial de bombardeo y desarticulación por desgaste y angustia.

Esta propuesta representa un desplazamiento estratégico significativo: ante la imposibilidad de sostener la institucionalidad formal, Pequeño propone construir una institucionalidad alternativa basada en la legitimidad social y la independencia económica. No es una propuesta de abandono del espacio público sino de creación de otro espacio desde el cual presionar sobre el primero.

7. Las Reacciones de los Interlocutores

Las propuestas de Pequeño abrieron un debate rico y a veces tenso entre los participantes, revelando posiciones diferenciadas dentro de un campo compartido de resistencia.

      Cristina Cobos (Excomisionada) validó la urgencia del reclamo y respaldó la necesidad de "poner el grito en el cielo" por el desfinanciamiento. Aportó evidencia histórica: durante su gestión de cinco años, el Poder Ejecutivo nunca otorgó los fondos solicitados para contratar personal en el interior —Orán, Tartagal—, lo que imposibilitó el monitoreo territorial sistemático. Su intervención confirmó que la asfixia presupuestaria no es una novedad del presente sino una política de Estado sostenida.

      Daniel Tort (Liga Argentina de Derechos Humanos) adoptó la posición más radical, calificando al Estado de "represor", "falsario" y "degenerado social". Sostuvo que el proyecto de ley busca "fulminar" al Comité y propuso que los organismos de derechos humanos no participen en la nueva conformación del organismo, para no convalidar lo que llamó un "fraude legislativo" que simula cumplir con la ONU mientras sostiene un estado policial de hecho.

      Nenina Lescano (Familiares de Desaparecidos y Asoc Ragone) validó la dureza del diagnóstico de Tort pero defendió el mantenimiento de la vía judicial como espacio de marcado político. Sostuvo que los organismos, en tanto voluntarios, no son "serviles al gobierno" y pueden seguir actuando desde esa independencia. Apoyó la propuesta del Consejo de Notables, aunque insistió en agotar el camino del Amparo y el Hábeas Corpus ante la Corte de Justicia.

 

8. Mérito en el Contexto Actual: La Resistencia al Retroceso

El conjunto de las intervenciones del plenario adquiere pleno sentido cuando se evalúa en el contexto de lo que podría denominarse un proceso de "desdemocratización" de la política de derechos humanos en Salta. La política del gobierno de Sáenz, descrita por los participantes como de "arrastrarse" ante el gobierno nacional para alinearse con una lógica de ajuste y represión, tiene como consecuencia práctica el desmantelamiento de los mecanismos independientes de control: el Comité Provincial, el sistema de defensa pública en el interior, y los organismos que articulan la sociedad civil con el control institucional.

En este cuadro, las estrategias planteadas por los organismos —desde el monitoreo territorial hasta el Consejo de Notables, pasando por las acciones judiciales— representan formas de resistencia ante un Estado que no admite ser observado. La expresión de Tort resume el núcleo político de esta tensión: el Estado les "está tirando con cañones" mientras los organismos intentan responder con herramientas institucionales. Esta asimetría no invalida el valor de las herramientas disponibles, pero sí exige una reflexión honesta sobre sus límites y sobre la necesidad de articular nuevas formas de presión.

9. Los Debates Finales: "Superstición Democrática" y la Cuestión de Género

El cierre del plenario incluyó dos debates que merecen ser registrados con particular atención:

9.1 La "Superstición Democrática" y la Continuidad del Plan Represivo

Daniel Tort formuló una crítica de fondo a la democracia realmente existente en Salta y en Argentina. Sostuvo que la "clase dominante" lleva adelante el mismo plan de la última dictadura militar, pero bajo formas legales que le otorgan una apariencia de legitimidad. Denominó a esta condición "superstición democrática": la creencia de que la existencia de elecciones y procedimientos formales garantiza la vigencia de los derechos, cuando en la práctica el Estado policial continúa operando. En su análisis, la ausencia de métodos dictatoriales explícitos solo se explica por la inexistencia de organizaciones armadas que los enfrenten, no por una voluntad real de respetar los derechos.

Esta lectura no fue ni validada ni rechazada por los demás participantes, pero introdujo en el debate una dimensión de largo plazo que trasciende la coyuntura legislativa y sitúa la lucha de los organismos en una historia más profunda.

9.2 La Cuestión de Género: Detención, Desarraigo y Ausencia del Estado

Claudia Ferreyra cerró el debate alertando sobre una situación crítica que no había sido abordada en los tramos anteriores: en la región de Anta no existen lugares de detención para mujeres ni para personas del colectivo LGBT. Esto provoca que, al ser detenidas, estas personas sean trasladadas a localidades distantes, perdiendo todo contacto con sus familias y redes de contención, y quedando sin asistencia alimentaria ni legal. El desarraigo resultante agrava exponencialmente las condiciones de vulnerabilidad de una población ya precarizada.

Esta observación abrió una dimensión adicional al diagnóstico del plenario: la violencia institucional en Anta no es solo violencia policial directa, sino también violencia estructural por omisión, que afecta de manera diferenciada a las mujeres y a las personas del colectivo LGBT, cuya invisibilidad en el sistema de detención provincial es casi total.

10. El Eje del Debate: ¿Resistencia o Validación del Fraude?

A partir de la intervención de Daniel Tort, el plenario giró en torno a una pregunta de fondo que estructuró el debate más intenso de la jornada: ¿la participación de los organismos de derechos humanos en los mecanismos institucionales del Estado —como el Comité de Prevención de la Tortura— constituye un acto de resistencia o una validación de un fraude político? Esta pregunta no es nueva en el campo de los derechos humanos argentinos, pero adquiere en el contexto de Salta 2026 una urgencia y una concreción particulares.

Las posiciones identificadas se pueden clasificar en cuatro grandes orientaciones, cada una con su propia lógica interna y sus propuestas de acción.

11. Las Cuatro Posiciones ante el Estado Provincial

11.1 La Ruptura Total (Daniel Tort — Liga Argentina de Derechos Humanos)

La posición de Tort es la más tajante y la más claramente articulada sobre un análisis político de conjunto. Sostiene que la relación con el Estado provincial está agotada y que cualquier intento de participación en sus mecanismos es una "ficción y una farsa" que solo sirve para que el gobierno de Sáenz "salve la ropa" ante organismos internacionales como la ONU.

Los elementos centrales de su postura son:

      Define al gobierno de Sáenz como un "degenerado social" que se "arrastra" ante el gobierno nacional, desarticulando programas de derechos humanos para alinearse con una política de ajuste y represión.

      Considera que el Comité ya está "caído" en la práctica, y que participar en él tras las reformas legislativas equivale a convalidar un "fraude legislativo y político".

      Utiliza la metáfora bélica de la asimetría: el Estado les "tira con cañones" mientras los organismos intentan "responder con rosas" a través de recursos judiciales y administrativos que el Ejecutivo ignora.

      Propuesta concreta: retirarse de los espacios institucionales, denunciar públicamente la farsa y no participar en la conformación del nuevo comité.

 

11.2 La Resistencia Anárquica e Instituyente (Fernando Pequeño — Asociación Ragone)

Pequeño comparte el diagnóstico de Tort sobre el carácter deliberado del bombardeo estatal, pero diverge radicalmente en la táctica. Para él, la retirada sería un error estratégico que dejaría el campo libre al poder. Su propuesta puede describirse como una "rebeldía institucional": habitar las estructuras existentes de manera desobediente, usarlas para sus propios fines y, simultáneamente, construir estructuras alternativas —como el Consejo de Notables— que operen con plena independencia del financiamiento estatal.

Esta posición descansa en la convicción de que la visibilidad y la interpelación pública son armas tan poderosas como la retirada, y que abandonar los espacios institucionales —aunque estén degradados— es un regalo político al gobierno.

11.3 El Voluntariado No Servil y la Judicialización (Nenina Lescano — Familiares y Ragone)

Lescano articula una posición intermedia que comparte la dureza del diagnóstico de Tort y la voluntad de permanencia de Pequeño, pero le agrega un énfasis particular: la vía judicial como espacio de posiciónamiento político. No espera necesariamente un fallo favorable de la Corte —a la que reconoce como "escurridiza" y poco confiable— pero entiende que presentar recursos judiciales documenta la posición política de los organismos y genera antecedentes que pueden tener valor en el tiempo.

Su propuesta de unificar la información de la inspección en Anta con la denuncia del fraude legislativo para presentar un informe general a la Corte y a la sociedad apunta a construir un relato coherente y documentado que trascienda la inmediatez del debate político coyuntural.

11.4 La Gestión de la Asfixia Presupuestaria (Cristina Cobos — Excomisionada)

La intervención de Cobos aporta una dimensión histórica y experiencial al debate. Su testimonio documenta que la asfixia presupuestaria no es un fenómeno nuevo sino una política de Estado sostenida en el tiempo: durante su gestión de cinco años, el Ejecutivo nunca transfirió los fondos prometidos para contratar personal en el interior de la provincia. Esta evidencia refuerza el argumento de que el problema no es solo político-coyuntural sino estructural, lo que a su vez avala tanto la posición de ruptura de Tort como la de resistencia creativa de Pequeño.

12. Síntesis de la Divergencia Estratégica

La divergencia entre estas posiciones no debe leerse como una fractura en el campo de los derechos humanos salteños sino como una tensión productiva entre diferentes lecturas de la coyuntura y diferentes apuestas estratégicas ante un Estado que, como coinciden todos los participantes, no admite ser observado.

Mientras la Liga propone el abandono total de la estructura para no legitimar la farsa del Estado policial, la Asociación Ragone y Familiares proponen habitar el conflicto desde la "rebeldía institucional" o el voluntariado, utilizando el Consejo Consultivo y los tribunales como plataformas de denuncia pública y visibilidad, independientemente de la respuesta del Estado. Ambas posiciones comparten el diagnóstico de fondo: el Estado es el problema y no la solución. Difieren, sin embargo, en si el terreno institucional degradado aún puede ser útil o si ha perdido ya toda funcionalidad para la resistencia.

13. La Agenda de Compromisos Emergentes del Plenario

El plenario cerró con la definición de una agenda de compromisos concretos, articulada en cinco ejes de acción:

(Reservado para circulación interna en las organizaciones de derechos humanos)

 

14. Reflexión Final: El Campo de los Derechos Humanos en Tiempos de Retroceso

El plenario del 9 de mayo de 2026 en el bar Alta Región no fue solo una reunión de trabajo entre organizaciones aliadas: fue una instancia de deliberación política profunda sobre el presente y el futuro del campo de los derechos humanos en Salta, en el marco de un retroceso sistemático de las políticas de protección por parte del Estado provincial.

Lo que se debatió en torno a una mesa en ese espacio cotidiano de la ciudad sintetiza tensiones que atraviesan a todo el movimiento de derechos humanos argentino: hasta dónde participar en instituciones degradadas, cómo construir legitimidad pública sin depender del Estado, cómo articular la denuncia territorial con la acción judicial y mediática, y cómo sostener la voluntad militante frente al desgaste programático.

La agenda de compromisos emergente, aunque diversa en sus estrategias, converge en un punto fundamental: los organismos no están dispuestos a naturalizar el silencio ni a dejar de nombrar lo que sucede en las comisarías de Anta, en las celdas de Joaquín V. González, y en el proyecto de ley que busca vaciar de sentido al Comité Provincial. En ese gesto de nombrar, de documentar y de interpelar públicamente reside, tal vez, la forma más genuina de resistencia posible.

— Fin del Informe —

Elaborado sobre la base del registro sonoro del plenario del 9 de mayo de 2026. Con aplicación de metodología de análisis institucional de la escuela argentina.

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